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Hay un típico mozuelo,
tan mochuelo por fantoche
que busca siempre la noche
para levantar su vuelo.
Sus pies no pone en el suelo
por ir volando en su coche
y siempre nos pone un broche
de ruidos, gases, revuelo…
Por bruto entre cuatro latas,
este ser tan disoluto
de conductas insensatas
paga a su tribu el tributo
con sus brutales bravatas
y su estrépito por fruto.